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Cambiar el mundo ¿por dónde empezar?

por | 7 Febrero 2017

Mi antiguo trabajo estaba en un local de una pequeña plaza comercial. Un día se decidió que los empleados no podríamos usar el estacionamiento de la plaza y por eso tuvimos que irnos a estacionar unas cuadras adelante, en unas calles de zona habitacional.

Cuando podía estacionarme en la plaza, hacía siete minutos desde salir de mi casa hasta entrar a la oficina. Con el cambio, ahora me tomaba entre quince y dieciocho, y eso porque tomaba un “atajo”: me metía en una calle cuarenta metros en sentido contrario (sí, lo chequé en google maps).

Vi a mucha gente hacerlo así, y es que si no eran esos cuarenta metros era una vuelta de quinientos cincuenta metros y un semáforo. La verdad parecía una regla tonta, sobre todo para los que viven por ahí. Pero después lo pensé bien.

En nuestro país nos dan la mano y tomamos del pie. Por eso si hay un letrero que dice alto, no nos detenemos hasta que nos ponen un tope.

Si el tramo del que hablo lo cambiaran a doble sentido, habría quien se seguiría derecho toda la calle, pero como es una regla “tonta” igual nos cruzamos esos cuarenta metros, y así sucesivamente en un círculo vicioso.

Todo es gradual

El que compró su título falso de la prepa, no fue la primera trampa que hizo, antes ya había copiado en un examen; el que desfiguró a golpes el rostro de su esposa (sí, es una noticia que todavía no supero), antes ya la insultó a gritos; el que se orina en una mendiga por diversión antes ya usó a una mujer como objeto (todos casos reales).

Las cosas son graduales, de menor a mayor. Y sí, hay niveles y cosas que “yo nunca haría”, pero ni los asesinos nacen asesinos ni los mexicanos nacemos corruptos. Hemos decidido serlo, cada quien con su contribución, todos rendimos tributo de una u otra forma. ¿Porque qué fue primero: que te robaran los retrovisores o que compraras en la fayuca?

Siempre hay una razón lo suficientemente “buena” para hacerlo así. ¿Crees que quienes roban espejos retrovisores se van a quedar en eso? Podrá ser una regla “tonta” y podré ahorrarme 5 minutos, pero las reglas están hechas para que vivamos en paz unos con otros y yo quiero vivir en un lugar así. Por eso decidí tardarme 5 minutos más en llegar al trabajo.

Sé que hay quienes piensan que el cambio que hice no tiene frutos, pero es que todo es gradual, de menor a mayor.

Sí, 40 metros en sentido contrario pueden ser insignificantes, pero creo que ha sido de las decisiones más importantes de mi vida.

¿A dónde te llevaran tus actos menores?

Ese día entendí mi alcance como individuo en la construcción de un mejor lugar para vivir; entendí que no es cosa del gobierno y los políticos y las instituciones de asistencia social, sino un asunto mío y tuyo y de cada uno.

Fue el día que decidí que no me iba a desgastar en protestar por “reglas tontas” o justificarme en el mal actuar de los demás sino que iba a desgastarme en hacer lo correcto –porque cómo desgasta escuchar que lo que haces no sirve para nada, desgasta ir contra corriente, desgasta ver que se siguen metiendo en la fila– y lo haría comenzando por no meterme en sentido contrario aunque tardara cinco minutos más en llegar al trabajo.

Ese sería mi inicio. De menor a mayor. Ese sería mi “menor” acto bueno para un día hacer un “mayor” acto bueno.

Un grano de arena puede inclinar la balanza.

Y ¿tú?

¿Qué pequeños cambios has hecho tú para que vivamos en un lugar mejor?
¿Qué cambios planeas hacer?