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Dos chicas salvan al mundo

por | 16 Marzo 2017

Hoy quiero compartir dos historias ajenas, reales y recientes.

Buenas noches
Una chica iba camino a su casa y aunque no era realmente tarde el día ya estaba oscuro. Su casa está en el centro de la ciudad. Recordemos que las calles ahí son estrechas.

En una de las cuadras, en la otra banqueta caminaba en sentido contrario un hombre vagabundo. Ella se sintió segura pues cada quien iba en su lado.
Al momento de emparejarse el hombre gritó “Buenas noches”. Ella se sintió temerosa, las muchas historias trágicas que ha escuchado pasaron como flashazo por su mente y no contestó al saludo.

Unos pasos más adelante se sintió terrible. Su mente le recordó lo valioso que son las pequeñas acciones y lo poderoso de la bondad.

“Esa pobre gente de por sí ya la pasa muy mal y yo ni un buenas noches pude darle. Qué me costaba.”

Pero también habló su instinto de supervivencia:

“En casos así, uno nunca sabe a lo que se expone con un simple buenas noches. Especialmente en esas condiciones: de noche y sola.”

Y le cuesta trabajo encontrar paz entre estos dos pensamientos.

Alto
Una chica iba camino hacia su casa. Estaba en un cruce complicado: una avenida de 6 carriles, un puente vehicular y en curva.

Muy atrás suyo venía una madre con su bebé en brazos.

Esta chica logró cruzar con otro grupo de personas y estando del otro lado se dio cuenta de que la mamá la tenía difícil para cruzar.

Su mente le recordó que el cambio está primero en nosotros que en los demás.

Dio la media vuelta e hizo lo necesario para detener a los autos y permitir que la mamá cruzara con tranquilidad.

Puede parecer que la segunda chica es mejor que la primera.

Yo pienso que ambas chicas son iguales.

Las dos son conscientes de cómo sus decisiones pueden impactar el día o incluso la vida de alguien más.

La primera se encontró en una situación difícil para mostrar el buen corazón que tiene. Yo muchas veces me he encontrado en esa situación y he sentido esa misma tristeza y remordimiento.

Es muy fácil sentirnos menos valiosos o menos valientes o menos algo por no actuar cuando tuvimos una oportunidad.

A todos aquellos a los que les ha pasado quiero decirles: ¡Felicidades! Porque estás un paso más adelante.

Cada vez que identificas una oportunidad que no tomaste tienes el doble de posibilidades de tomar la oportunidad la próxima vez. Esa es una gran noticia para el mundo. Eres consciente. Y esa conciencia te hará valiente.

Sólo recuerda que siempre tendrás situaciones que te asusten por peligrosas, por que te vayan a juzgar, por que hagas el ridículo, etc. Pero es como ir avanzando de mundos en el videojuego Mario.

Cada vez eres capaz de más.

La segunda chica identificó la oportunidad, escuchó la voz de su mente, se armó de valor y ayudó a esa otra mujer de la manera en la que pudo.

No hizo nada extraordinario como pagarle un taxi a su casa, o cargarle al niño durante el resto del camino.

Sino que en ese pequeño instante en que la vida cruzó sus días, ella hizo lo que estaba en sus manos.

Salió de su zona de confort, en sus palabras “la verdad es algo que no hubiese hecho”.

Felicito también a todos los que se han sorprendido a sí mismos al salir de sí para ayudar a alguien más.

Acabas de subir de mundo 🙂 Y el mundo entero celebra este triunfo. Aún en tu anonimato.

Aunque no lo notes, eres hoy más fuerte. Como ir al gimnasio. Y mañana podrás enfrentar situaciones más complicadas.
Reconocer dónde nos hemos equivocado y cómo actuar mejor tiene su dificultad. Elegir ser ese cambio es otra dificultad.

Me gusta pensar que todos somos como esas dos chicas 🙂