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Mi gamificación del mundo real

por | 14 diciembre 2016

¿Conoces a alguien que en México se detenga donde hay un letrero de “Alto”? ¿Y esa misma persona se detiene en un letrero así cuando está en Estados Unidos?

No vamos a hablar de malinchismo. Simplemente el típico “ni cuenta se van a dar” o “pero no hay nadie”.

Muchas veces me he preguntado “¿por qué?” mientras me jalo de los pelos cuando veo que alguien, llámese auto particular, taxi, combi, lo que sea, se mete en la fila. En verdad no lo entiendo. Muchos estamos formados, civilizadamente esperando nuestro lugar y a ellos les importa un cacahuate. Sé que saben que no es correcto pero igual lo hacen.

Si eres el del coche que se mete en la fila, no escribo para ti. Puedes dejar de leer. Sin embargo, si sientes y piensas algo parecido a lo que yo, esto va para ti 🙂

La siguiente analogía me sirve para muchas cosas, entre ellas, para situaciones así.

El mundo ideal es el premio del juego ¿cómo juegas?

Imagínate que el mundo ideal es el premio de un juego que llamamos vida. Cada día, con cada una de tus acciones sumas o restas puntos. Naturalmente entre más puntos mejor porque así obtendremos el mundo ideal (no se sabe cuántos puntos se necesitan exactamente para eso, pero se entiende que son bastantes).

Cuando ese auto se mete a la mala sin una buena razón (en verdad he considerado llevar un letrero en el coche que diga: vamos formados brother) resta puntos en el puntaje global. Yo, formándome, sumo puntos. Y pienso “por lo menos ya se neutralizó” pero también lloro un poco por los puntos que yo había contribuído.

WWJD

Inmediatamente después de eso me pregunto “¿será bueno dejarlo pasar?”. Una parte de mí opina que si dejarlo pasar fuera el proceder siempre, la gente dejaría de formarse en lo absoluto porque siempre habrá alguien que les dé el paso. Otra parte de mí piensa “¿cuál es el acto de bondad en esta situación?” y me respondo que sería dejarlo pasar; no sé cuáles sean sus circunstancias y no soy nadie como para juzgar y corregir sus actitudes. ¡Pero vuelvo a la primera pregunta!

Honestamente, me salvo de este dilema si alguien más lo deja pasar. No tengo una respuesta clara. Algunas veces lo dejo pasar, otras no y las más pocas, bajo la ventana y le digo que vamos formados pero que le pase. Creo que esta última opción es la mejor.

No sé qué se debería hacer. Pero me ayudan dos preguntas y un pensamiento: ¿con lo que hago sumo puntos?, ¿cuál sería el mejor acto de bondad en esta situación? y, el pensamiento, que tú también piensas así y no como el que se mete a la fila.

¿Tú qué haces?