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Quien salva una vida, salva al mundo entero.

por | 22 Febrero 2017

Esta semana me topé con un artículo del NYTimes que habla sobre cómo un grupo de científicos en India ha descubierto la causa a una extraña enfermedad que cada verano ataca a los niños de la región de Muzaffarpur (yo tampoco sabía donde está).

Esta enfermedad afectaba el sistema nervioso de los niños y una importante proporción de ellos fallecían por complicaciones, y al no conocer la causa de ésta, representaba una situación de alarma y preocupación para las autoridades de salud de ese país.

Afortunadamente un grupo de investigadores se dio a la tarea de descubrir la causa y, después de poco más de dos años de labor, lograron asociar esta enfermedad a los frutos de Lichi.

Estos frutos poseen una proporción significativa de una toxina que reduce los niveles de glucosa en la sangre, disminuyéndolos hasta afectar el sistema nervioso, en especial en niños desnutridos que los comían con las panzas vacías.

Después de descubrir esta asociación, las autoridades pusieron manos a la obra para prevenir que esto siguiera ocurriendo.

Ahora, ¿por qué les doy el resumen de lo sucedido y no solo les comparto el artículo del Times que lo describe?

Pues verán, pienso que así como aquellos investigadores que se preocuparon por esa situación en particular y pusieron manos a la obra a partir de un problema, todos tenemos la capacidad de hacer algo similar.

Quizás para derrotar enfermedades, frenar el cambio climático o cambiar la situación sociopolítica de tu país se requieran estudios especializados y mucho esfuerzo, y muchas veces aunque tuviéramos esos estudios y recursos, nuestro trabajo pudiera no ofrecer frutos (pun intended) tan rápidamente como uno quisiera.

Lo que me llama la atención del artículo es cómo refleja la convicción de esas personas para resolver un problema que afectaba a una proporción muy pequeña de personas (comparada con otras enfermedades).

No esperaron a recibir ayuda de organizaciones más grandes, simplemente reunieron talento local y comenzaron a trabajar.

Tampoco desistieron a la causa, a pesar de que pasaran los meses y no tuvieran resultados.

De la misma manera, uno duda que reciban enorme reconocimiento por su trabajo, a pesar de que algunos medios internacionales cubran esa noticia o que se tome en cuenta junto a otras importantes publicaciones científicas.

Uno podría atreverse a decir que descubrir la causa de una enfermedad que afecta a una pequeña cantidad de niños en quién sabe dónde no va a cambiar el mundo y que hay muchos otros problemas más importantes.

Pero me atrevo a decir que todos los que hayan estado involucrados en esa tarea, desde los eminentes científicos que dirigieron todo, hasta el becario que sólo acomodó el artículo, pueden sentirse muy afortunados de que gracias a su esfuerzo, el mundo de esos niños, en esa pequeña y remota región, ahora es diferente, ahora es un poco mejor.

Y tú, ¿estarías dispuesto a cambiar/mejorar el mundo aunque sea de una sola persona?